miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ejercicios principios de acentuación.

PRINCIPIOS DE ACENTUACIÓN.

1. Pon tilde en las palabras que la precisen.
antipático
revés
• examen
arculo
resultado
explicación
lápiz
• paramo
sol
geólogo
mamífero
comi
archipiélago
música
listísimo
inimaginable
ensoñación
• adiós
cubículo
púgil
indignado
• tramite
sistemático
calabacín
eufórico
• director
máximo
• papel

2. Pon tilde en las palabras cuando sea necesario.



• Su acertadísima intervención fue muy aplaudida por todo el público.
Mi abuelo Víctor esta mucho menos ágil que hace unos os.
La pecula que vimos ayer en televisión me pareció terrorífica.
Corrí tan rápido como pude, pero llegue a la meta en décimo lugar.
• Aquella mujer de allí es una de las mejores coreógrafas
españolas de danza contemporánea.
• Su hermano tuvo que someterse a una intervencn quirúrgica por un grave problema de visión.
Todos mis esfuerzos por reparar mi tefono vil
fueron inútiles.
• No he pensado lo que hare este sábado, aunque quizás salga a bailar con mis amigos.
Tendrás que pedirle pern a Mónica si quieres
seguir siendo su amigo.

• Aquel idílico lugar me pareció mágico y sorprendente.
• Es gico que tu hermana este cansada: trabaja mucsimo.
Andrés es muy altruista: siempre esta pensando en ayudar a los demás.
• Interrumpieron la emisión para dar una noticia de última hora.
• El miércoles llamamos a un técnico para que viniese a reparar el ascensor.
Hércules es un roe mitogico que protagoni muchas aventuras.
• Raquel es muy romántica y siempre esta fantaseando
con su príncipe azul.
La profesn de bailarín exige muchos sacrificios físicos y personales.
La natación es uno de mis deportes ompicos
favoritos.




3. Pon tilde en las palabras que la precisen en el siguiente texto:

Falsas apariencias

La convención iba a ser muy amena. Eso fue lo que me aseguro la organizadora antes de darme mi invitación. Acudí allí con muchísima ilusión, pero, en cuanto llegue, descubrí que nada era como lo había imaginado.
En el hotel donde nos convocaron me encontré con un montón de investigadores que me triplicaban la edad y con los que no imaginaba ningún tema de conversación posible. ¡Ni una sola persona de mi edad en todo el edificio! Me entristecí un poco y deci que me quejaría en cuanto pudiese hablar con la organizadora de aquella reunión científica. En la cena, me toco sentarme al lado de un señor de unos ochenta años. A mi me pareció que la cena se me iba a hacer   interminable, pero, inusitadamente, aquel hombre empezó a hablar conmigo y me pareció muy simpático. Casi sin darme cuenta, toda mi mesa mantenía una conversación de lo
mas animada y hasta mi compañero octogenario decidió contarnos unos cuantos chistes.
A la mañana siguiente no le dije nada a la organizadora. Me levante y fui a todas las conferencias previstas para esa jornada. Y en todas mantuve la sonrisa

de la divertidísima y sorprendente jornada anterior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario