PRINCIPIOS DE ACENTUACIÓN.
1. Pon tilde en las palabras que la precisen.
|
• antipático
|
• revés
|
• examen
|
• artículo
|
|
• resultado
|
• explicación
|
• lápiz
|
• paramo
|
|
• sol
|
• geólogo
|
• mamífero
|
• comité
|
|
• archipiélago
|
• música
|
• listísimo
|
• inimaginable
|
|
• ensoñación
|
• adiós
|
• cubículo
|
• púgil
|
|
• indignado
|
• tramite
|
• sistemático
|
• calabacín
|
|
• eufórico
|
• director
|
• máximo
|
• papel
|
2. Pon tilde en las palabras cuando sea necesario.
• Su acertadísima
intervención fue muy aplaudida por
todo el público.
• Mi abuelo Víctor
esta mucho menos ágil que hace unos años.
• La película que vimos ayer en televisión me pareció
terrorífica.
• Corrí tan rápido como pude, pero llegue a la meta
en
décimo lugar.
• Aquella mujer de allí es una de las mejores
coreógrafas
españolas de danza contemporánea.
• Su hermano tuvo que someterse a una intervención quirúrgica por un grave problema de visión.
• Todos mis esfuerzos por
reparar
mi
teléfono
móvil
fueron inútiles.
• No he pensado lo que hare este sábado, aunque
quizás salga a bailar con mis amigos.
• Tendrás
que pedirle perdón
a Mónica si quieres
seguir siendo su amigo.
• Aquel idílico lugar me pareció
mágico y sorprendente.
• Es lógico que tu hermana este cansada: trabaja muchísimo.
• Andrés
es muy altruista: siempre esta pensando en ayudar a los demás.
• Interrumpieron la emisión para dar una noticia de
última
hora.
• El miércoles
llamamos a un técnico para que viniese a reparar el ascensor.
• Hércules es un héroe mitológico
que protagonizó muchas aventuras.
• Raquel es muy romántica
y siempre esta fantaseando
con su príncipe azul.
• La profesión
de bailarín
exige muchos sacrificios
físicos
y personales.
•
La
natación es uno de mis deportes olímpicos
favoritos.
3. Pon tilde en las palabras que la precisen en el siguiente texto:
Falsas apariencias
La convención iba a ser muy amena. Eso fue lo que me aseguro la organizadora antes
de darme mi
invitación. Acudí allí
con muchísima ilusión, pero, en cuanto llegue, descubrí
que nada era como lo había imaginado.
En el hotel donde nos convocaron me encontré
con un montón de investigadores que me triplicaban la
edad y con los que no imaginaba ningún tema de
conversación posible. ¡Ni una sola persona de
mi
edad en todo el edificio! Me entristecí un poco y decidí que me quejaría en cuanto pudiese hablar con la organizadora de aquella reunión
científica.
En la cena, me toco sentarme al lado de un señor de unos ochenta años. A mi me pareció que la cena se me iba a hacer interminable, pero, inusitadamente, aquel hombre empezó
a hablar conmigo y me pareció muy simpático. Casi sin darme cuenta, toda mi mesa mantenía una conversación de lo
mas animada y hasta mi compañero octogenario decidió
contarnos unos cuantos chistes.
A la mañana siguiente no le dije nada a la organizadora. Me levante y fui a todas las conferencias
previstas para esa jornada. Y en todas mantuve la sonrisa
de la divertidísima
y sorprendente jornada anterior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario